Aquí llevo unos días en Sevilla Este, aprendiendo a vivir una vida normal por unos días. Todo es fácil por estas tierras con excepción de el salto del excremento. Esto es cuando uno sale a la calle y tiene que ir evitando las cacas de los perros que sus dueños abandonan alegremente para que los demás las pisemos y nos llevemos sus bacterias por todas partes. Los niños muy bien, adaptándose a su nuevo mundo. Hoy Avicena ha disfrutado de la horchata, un brebaje excelente. Les he enseñado el tratero lleno de libros y se han quedado sorprendidos. El colegio que está al lado de nuestra calle dice que no tiene plaza para nuestro pequeño, y esto nos ha resultado decepcionante. Ya veremos como progresa el tema.
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